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Iván Pérez: “Las carreras de Ingeniería Mecánica deberían ser más cortas y estar enfocadas en la tecnología y mecánica básica”

Iván Pérez: “Las carreras de Ingeniería Mecánica deberían ser más cortas y estar enfocadas en la tecnología y mecánica básica”

En la ciudad de Punta Arenas, a diario Iván Pérez transitaba por calle Colón, recorrido que hacía del colegio a casa. Sin embargo, en 1967, su viaje se vio interrumpido por una nube de polvo que lo envolvió. Obligado a transitar por la vereda de al frente, levantó su vista molesto hacia quien movía su escoba de izquierda y derecha. En cuanto el polvo comenzó a disiparse, Iván vio por primera vez el escudo de la Universidad Técnica del Estado. Intrigado, se dirigió a al auxiliar preguntando por el significado de la placa de bronce.

“Es una universidad para jóvenes. Acá puedes entrar a estudiar técnico en mecánica o en electricidad”. Iván no sabía que existía otra universidad a parte de la Universidad de Chile y la Universidad Católica en Santiago y la Universidad de Concepción. No tenía los medios para estudiar fuera de la región de Aysén y, cursando cuarto medio, aún no tenía claro qué hacer al terminar sus estudios.

“Si gustas, puedes ingresar y hablar con los profesores. Están inscribiendo para rendir pruebas de ingreso a ambas carreras”, le comentó el hombre.

En diciembre dio los exámenes de matemáticas y física sin expectativas claras. Al poco tiempo ingresó al servicio militar donde le ofrecieron la opción de inscribirse en la Escuela Militar. Sin embargo, en marzo, a través del diario regional, se publicó el resultado de los exámenes de ingreso a la UTE. Iván encabezaba las listas para las carreras de mecánica y eléctrica.

“Tendrías que ser muy tonto para meterte a la Escuela Militar. No seas milico, anda a estudiar a la universidad,” son las palabras que recuerda del Suboficial que le mostró los resultados del diario. Lo pensó unos días y decidió ir a matricularse a la Universidad Técnica del Estado.

¿Por qué estudiar Técnico en Mecánica y no en Electricidad?

Por mi cuenta había estudiado ambas porque mi padre fue técnico eléctrico. Sin embargo, al momento de escoger opté por mecánica, me llamaba mucho más la atención. En ese entonces la carrera era de técnico y duraba tres años, pero en primer año hubo una huelga y cambiaron la carrera técnica por lo que hoy es Ingeniería de Ejecución en Mecánica con una duración de cuatro años. Eso me molestó porque yo quería terminar mi carrera en tres años y no en cuatro (risas).

Su paso por la sede de Punta Arenas estuvo marcado el estudio autónomo y horas en los laboratorios. Sus profesores de especialidad eran técnicos egresados de la Escuela de Artes y Oficios. “No eran ingenieros, pero eran muy secos en cuanto a la tecnología mecánica, eran muy buenos en los talleres de la carrera, capaces de fundir y crear máquinas mecanizadas, algo que me interesó desde el inicio”.

Su paso por la carrera de Ingeniería de Ejecución en Mecánica, fue complementado con prácticas profesionales, las cuales le brindaron mayor conocimiento técnico y práctico. En 1972 llegó a  Santiago y entró a la Escuela de Ingenieros para cursar Ingeniería Civil, la cual significaba tres años más de estudio. Sin embargo, ese no sería su último paso por los pasillos de la Universidad Técnica del Estado.

¿Qué recuerda de su formación como profesional?

Mucho de lo que aprendí fue de manera autónoma. Estaba muy interesado en el diseño de máquinas, así que por mi cuenta estudiaba sobre eso y luego en clases les preguntaba a mis profesores.

Recuerdo que siendo aún estudiante me compré en una librería que había dentro de la universidad los volúmenes de Estática y Dinámica: “Mecánica para ingenieros” de J. L. Meriam y L. G. Kraige. Ambos me llamaron la atención por ser libros con mucha teoría mecánica y también por los problemas concretos y aterrizados a máquinas reales. Al egresar de Ingeniería Civil, me encerré tres meses en mi casa y con el objetivo de desarrollar todos los ejercicios que aparecían en ambos libros. Ahí aprendí todo lo que sé.

Nunca estuve muy de acuerdo con el enfoque de formación que tenía la universidad; se insistía mucho en matemáticas, física y cátedras así, pero poco en la mecánica pura.

¿Qué lo motivó a ser profesor en el Dimec?

En realidad fue una propuesta que me hizo un profesor del Dimec –no recuerdo su nombre- luego que le contara sobre los libros de Meriam y Kraige. Él quedó sorprendido y me ofreció ser profesor de jornada parcial impartiendo el módulo Mecánica de máquinas.

Al año siguiente, en 1976 ingresé como profesor jornada completa. Si bien nunca me llamó la atención la docencia, en ese momento la oferta, desde el aspecto monetario, fue tentadora, además que me ofrecieron libertad absoluta para poder investigar lo que yo quisiera a la par de ser profesor.

Trabajé como docente por 10 años en el Dimec, impartiendo ramos de Mecánica básica y Mecánica general, además de ser Jefe del área de Sólidos por un periodo. En mi último año como profesor, obtuve el segundo lugar como profesor mejor evaluado del Dimec.

¿Qué puede destacar de su paso por el mundo privado?

Trabajé en numerosas empresas enfocadas en el diseño y mantenimiento de máquinas, casi todas en el rubro de la minería.

Desde que entré a estudiar en Punta Arenas me gustó el diseño. A la mayoría les interesaba la mantención. Siempre fui autónomo en mi proceso de aprendizaje y todo el conocimiento que adquirí a través de libros los plasmaba en mis trabajos. Recuerdo cuando trabajé en una empresa norteamericana donde encontré muchos errores de diseño de las máquinas que venían de Estados Unidos. Los tipos no lo podían creer. Tuve que viajar para allá y explicar detalladamente ante 12 ingenieros norteamericanos los errores que percibí. En todos tenía razón.

¿Cuál cree que ha sido su ventaja competitiva para desarrollarse como profesional?

El haber hecho clases en la universidad de Mecánica básica y Tecnología mecánica, me permitió adquirir mucho conocimiento teórico que pude aplicar una vez insertado en la industria. Creo que esa es mi ventaja frente a la mayoría de los ingenieros. No poseo estudios de postgrado, pero sí me he vuelto experto en lo que es la base de la Ingeniería Mecánica.

Su opinión respecto a la formación de ingenieros actual.

Creo que las carreras de pregrado de Ingeniería Mecánica deberían apuntar a la tecnología y mecánica básica. Mi apreciación desde LinkedIn, por ejemplo, es que los chicos están muy involucrados con la inteligencia artificial, la robótica y cosas así, pero no se manejan en el aspecto más simples de la mecánica.

Hay mucho ingeniero que por no tener conocimientos básicos de la ingeniería mecánica, no saben cómo funcionan las máquinas a las cuales les hacen mantenimiento. En muchas empresas se han producido pérdidas cuantiosas por esto. Cuando surge un problema con una máquina hay que resolverlo y no solo cambiar una pieza por otra.

Además, creo que las carreras de ingeniería se han extendido demasiado. Personalmente, optaría por reducir años de formación e insertar totalmente la tecnología y mecánica básica en los planes y programas.

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